Amauta, a cien años: Certezas (en el principio fue Amauta) 

Por Miguel Mazzeo

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Amauta, a cien años. La elección de un destino

Última entrega. En el mes de Amauta, todos los jueves y sábados de septiembre publicamos las distintas partes de este texto homenaje escrito por Miguel Mazzeo.

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PARTE 9. Certezas. En el principio fue Amauta 

No deja de sorprendernos la conciencia de Mariátegui respecto de la relevancia y la trascendencia de Amauta, la conciencia del carácter disruptivo e innovador de su revista; desde el primer número (seguramente desde antes) supo que la revista haría historia. ¿En qué se fundaba esa certeza? En muchas cosas, sin dudas. Pero, estamos convencidos de que el mismo nombre, su horizonte de sentido, sus “vibraciones”, transfería esa seguridad en una medida nada desdeñable. 

En “presentación de ‘Amauta’”, en el primer número de septiembre de 1926, decía Mariátegui: “Habrá que ser muy poco perpicaz para no darse cuenta de que al Perú le nace en este momento una revista histórica”. En “Aniversario y balance”, a dos años del lanzamiento de Amauta, en el número 17, y ya consolidado el proyecto político-editorial a pesar de infinidad de avatares que incluyeron la persecución política, Mariátegui afirmaba que “Amauta no había nacido para quedarse en episodio, sino para ser historia y para hacerla”, y agregaba: “…empezamos a buscar su título en la tradición peruana. Amauta no debía ser un plagio, ni una traducción. Tomábamos la palabra inkaica, para crearla de nuevo. Para que el Perú indio, la América indígena, sintieran que esa revista era suya”. A cien años, el tono puede resonar inmodesto y tanta seguridad puede resultar, además de conmovedora, algo abrumadora. En 2026, no podemos evitar que nos atraviesen sentimientos donde la nostalgia se mezcla con la envidia. 

El problema es todo de nuestro tiempo y de nuestra praxis, de nuestra incapacidad de reconocer el antagonismo (plenamente vigente) entre las dos almas de las que hablaba Mariátegui. En el citado artículo que introducía el número 3 de Amauta, “Arte, revolución y decadencia”; Mariátegui se detenía en la tensa coexistencia de las almas “de la revolución y la decadencia”. Desde luego, para él, esa coexistencia del orden antiguo con el nuevo, era transitoria. Como intelectual, como militante político, Mariátegui se ubicó en el torbellino de las tensiones de esa coexistencia, identificó y analizó los signos de cada una de estas almas, se detuvo en los fenómenos mórbidos y en los saludables, y promovió las praxis cuyas funciones consistían en reafirmar esa condición transitoria y en intervenir para que lo viejo muriera y lo nuevo naciera.   

Si tenemos en cuenta que en Amauta se cifra, en buena medida, toda la vida y toda la obra de Mariátegui, en sus opiniones sobre la revista podemos hallar una confianza histórica que hoy puede resultar extemporánea; una confianza en sí mismo y en las posibilidades de las clases subalternas y oprimidas como factótum de la revolución. Una confianza que, vale aclararlo, no abrevó jamás en las fuentes de ningún determinismo. 

Sostenemos que, a pesar de los cien años transcurridos desde la aparición del primer número de Amauta, algunos de los debates (los debates sustantivos, “de fondo”) que la revista inauguró y organizó, conservan plena vigencia. El hecho de que las nuevas manifestaciones del fascismo pretendan clausurarlos es toda una confirmación de su actualidad.   

En el principio fue Amauta

A partir de Amauta, y hasta nuestros días, todas las revistas político-culturales de izquierda de Nuestra América (de izquierda en un sentido extenso), no hicieron más que imitarla; en los mejores casos, en los mejores plagios –con dosis parejas de infidelidad y herejía– lograron refundarla. Amauta se ha empecinado en sobrevivir en estas revistas y en las que vendrán, por eso persiste insuperada.  

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PARTE 1. El arte de proveer identidad a través de las palabras

PARTE 2. Decir Amauta. Conjurar la modernidad a través de la mezcla

PARTE 3. Amauta en el tiempo de la desmesura: el clima de posguerra

PARTE 4. Antecedentes, intuiciones e indicios de un nombre

PARTE 5. Instrucciones para ser una buena/un buen vanguardista

PARTE 6. La(s) tapa(s) de José Sabogal

PARTE 7: La función desfetichizadora de Amauta. Demoliendo torres

PARTE 8. Amauta como parte de un extenso dispositivo político-cultural. El “editorialismo programático”

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