En el año 1979, una morocha de rasgos duros, ojos oscuros y profundos se incorporó a las Madres de Plaza de Mayo. Hacía años que buscaba con desesperación a su hijo Alejandro, desaparecido en 1975. A partir de allí, comenzó un largo andar hasta ser reconocida como Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora.
Este domingo 14 de junio de 2026, a sus 95 años, su vida se detuvo. Nunca pudo conocer el destino final de Alejandro. Pero su andar por la Memoria, Verdad y Justicia, continuará vivo en la lucha de nuestro pueblo, porque como le gustaba repetir a Taty “la única lucha que se pierde es la que se abandona”.
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Infancia y juventud
Su nombre de nacimiento es Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, hoy es conocida como Taty Almeida. Perteneció a la “familia militar”; su padre, Carlos Vidal Miy, fue teniente coronel de Caballería. A raíz de la profesión de su progenitor, pasó su niñez y juventud trasladándose de provincia en provincia.
Su madre, Alicia Uranga, provenía de una familia entrerriana de buena posición. Incluso, su tío Raúl Uranga llegó a ser gobernador de la provincia durante la presidencia de Arturo Frondizi.
Tuvo tres hermanos, el varón, Carlos, siguió la carrera militar, y sus hermanas, Alicia y Marta, se casaron con oficiales de la Aeronáutica. Taty fue la única en formar pareja con un civil, Jorge Almeida, quien también tenía hermanos en el Ejército.
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“La vida empieza a los 40”
Taty se define como una “adelantada”. Pasó su matrimonio al cuidado de sus tres hijos, Jorge, Alejandro y Fabiana. Para criarlos, dejó de ejercer la docencia. Pero tras 16 años de casada, a los 40 años, decidió separarse.
Desde ese momento, volvió a trabajar fuera del hogar y se mudó al barrio porteño de Palermo. “Dicen que la vida empieza a los 40, doy fe. ¡Vaya si comenzó a los 40 mi vida!”, sostuvo Taty en el documental sobre su historia dirigido por Claudio de Sautu. Unos años después de su separación, a los 45, le arrebataron a su hijo e inició una etapa de lucha que no cesa.

Alejandro
Una noche de invierno de 1975 Alejandro no volvió a cenar. “Mamá, mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial. Esperame que ya vengo”, fue lo último que escuchó Taty de la boca de su hijo. No regresó.
Alejandro fue desaparecido en junio de 1975 por la Triple A. El joven de sólo 20 años escribía poesía, estudiaba medicina y militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) – 22 de Agosto.
“Alejandro me parió a mí”, afirmó la Madre de Plaza de Mayo. Ella, como la mayoría de las Madres, tomó el apellido de su hijo desaparecido. Alejandro parió la Taty Almeida luchadora.
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Alejamiento de su entorno
Hasta que desaparecieron a Alejandro, “vivía en una burbuja”, afirmó Taty en diversas entrevistas. No sabía sobre la militancia de su hijo ni qué pasaba en el país en relación a la represión estatal.
Ella definió a su entorno de entonces como “gorila”, rodeada de militares. Golpeó las puertas de los cuarteles en busca de socorro. Pensó que los uniformes que conocía la ayudarían a que le devuelvan a Alejandro: Agosti, Galtieri, Camps, recurrió a todos. Incluso, llegó a entrevistarse con Jorge Arguindegui: “los únicos culpables son los peronistas”, le respondió. Poco a poco sus ojos comenzaron a abrirse.
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Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora
Su llegada a Madres resignificó su búsqueda. Pasó del martirio individual a la lucha colectiva. Comenzó así su vida como militante por los Derechos Humanos.
Para el año 1986, por debates internos, la Asociación de Madres se dividió, Taty se ubicó junto a Línea Fundadora. En un primer momento, el Servicio Paz y Justicia (Serpaj) de Adolfo Pérez Esquivel les prestó una oficina, pero necesitaban tener su propio espacio. Con esa meta en mente, Taty se puso al frente de la Comisión Pro Casa, cuyo objetivo fue la recaudación de fondos para el nuevo espacio. Organizaron diversos festivales, recitales y obras de teatro.
En 2001, la comisión logró llenar el estadio Ferro con invitados como Joan Manuel Serrat, Víctor Heredia, entre otros. Gracias a ese histórico concierto que se celebró bajo la lluvia, lograron recaudar lo necesario para la nueva casa.
Almeida tardó unos años en animarse a acercarse a Madres, pero una vez dentro su aporte fue fundamental. Tan así que fue nombrada como presidenta de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora.
Taty levantó en alto la bandera de la “Memoria, Verdad y Justicia”. A sus 95 años, su vida se apagó, pero a pesar de la muerte, como dicta su máxima, la que repitió en más de una ocasión: “a pesar de los bastones y las sillas de ruedas, las locas seguimos de pie”.
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*Este texto fue actualizado a partir de la versión original: “¿Quién fue Taty Almeída? Un grito vivo del Nunca más”, escrito por Ailín Colombo y publicado en marzo de 2025 por Revista Resistencias. Las ilustraciones igual que en su nota original son de Brutta.
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