Che Guevara: la revolución como proceso pedagógico

Che Guevara: la revolución como proceso pedagógico

Por: Federico Di Pasquale

Hoy, que celebramos otro cumpleaños del Che, en un contexto en donde el poder ejecutivo realiza una exaltación del individuo y sostiene la falacia que de que lo hace contra el socialismo, debido a que éste anula al individuo en pos de un Estado fuerte. Demuestran que no han leído ni profundizado, porque las cosas no son tan simples ni lineales. La derecha nos subestima.

Es interesante el cuestionamiento por parte del Che Guevara al reproche capitalista que decía que, en el nuevo sistema socialista, el aspecto individual del hombre era suprimido a favor del Estado. Precisamente lo que Guevara busca es trabajar ese punto en donde el individuo y la colectividad se juntan, constituyendo, en su no contradicción, el “hombre nuevo”. Se trata de construir, mediante la educación, un hombre nuevo que, al realizar a pleno su esencia humana individual, realice, a la vez, el colectivo.

La crítica anarco capitalista aún piensa su reproche dentro de una lógica que separa al individuo de la comunidad, desde esa perspectiva atomizada y egoísta del sujeto de la economía y la democracia neoliberales. En el nuevo sistema cubano, sostenía Guevara, se tenderá a eliminar, no al individuo en beneficio del Estado burocrático, sino a la contradicción entre interés individual y colectivo. Entonces, podemos ver que es más complejo el planteo de Guevara, porque sí leía y escribía de verdad. ¿Cómo lograr una sociedad en la que el individuo logre no estar alienado, realizar a pleno sus potencialidades como individuo y que esto redunde en una dialéctica de ida y vuelta con la colectividad?

Este aspecto implica una ardua labor de educación que barra de a poco las taras de la vieja sociedad y prepare al hombre nuevo porque el consenso se impone en gran medida mediante la educación y la universalización acrítica de la visión del mundo dominante. Para Guevara no se trata de imponer la verdad de la revolución, sino de tener en cuenta que cada perspectiva de poder impone hegemónicamente su visión del mundo y la universaliza.

Tanto Guevara como Gramsci, otorgan un papel fundamental a la educación para desarmar ese consenso, instalar una perspectiva contrahegemónica: el socialismo, el marxismo, no son para Guevara sistemas dogmáticos, sino que no cree en el determinismo económico ni en que el capitalismo por sí mismo estalle. El socialismo de Guevara es la visión del mundo de los dominados que ahora son dominadores en Cuba, pero siguen pensando desde su perspectiva de clase.

La vanguardia crea la conciencia revolucionaria en el pueblo, debido a que la guerrilla ya ha adquirido esa conciencia o está en proceso de adquirirla. La vanguardia crea las condiciones subjetivas de la revolución, condiciones tan defendidas por el Che, que en esto es un marxista humanista y de ningún modo determinista.

Para el Che son las condiciones subjetivas, la superestructura las que inician el proceso revolucionario como toma de conciencia de la alienación y de la salida revolucionaria. Así, vemos como dato, que no son las meras condiciones “objetivas” del sistema capitalista, ni la contradicción de base en la infraestructura económica la que hará que el capitalismo estalle.

Al igual que Gramsci sabe que una revolución en la base económica no implica efectivamente que inmediatamente se acomode toda la superestructura a la nueva base. En la sociedad civil están desparramados, por todos lados, los condicionantes ideológicos con que las sociedades capitalistas han educado a los pueblos. Esos elementos son más resistentes que la base económica misma y no hay verdadera revolución si no se transforman las condiciones subjetivas de las masas. Por eso, la labor educativa es tan importante para construir esta subjetividad revolucionaria que será el nuevo hombre, el hombre del siglo XXI.

En el valor individual, en el sacrificio del individuo guerrillero, se prefigura el esfuerzo individual que los hombres deberán con esfuerzo llevar a cabo. Guevara y los revolucionarios saben que la revolución aún carece del total convencimiento de las masas y que se apoyan las posibilidades del triunfo colectivo. Los guerrilleros se van reeducando, aprendiendo valores nuevos que, aunque deban sostener individualmente y sacrificarse en tanto hombres, se refieren a la colectividad. Con sacrificio no se refiere específicamente a la muerte, aunque no la excluye. Sacrificio se refiere a estar dedicado día y noche a las tareas de la revolución con la mezcla de luz y sombra, con ese sabor agridulce que ello implica.

Al principio, hablamos de ese punto buscado por Guevara, en donde se unen sin contradicción los intereses individuales y colectivos por medio de la nueva educación. Aquí, Guevara recurre a la narración de los orígenes de la guerrilla y del foquismo revolucionario por el valor pedagógico que ello tiene. La educación como hombres nuevos de esos primeros guerrilleros, es el prototipo, o primera experiencia pedagógica que puede servir para asentar la nueva educación para el hombre nuevo. Se trata de hacer extensible esa experiencia de los guerrilleros, ese fuerte costado individual que a la vez es un costado colectivo también.

Aparece la masa como sujeto revolucionario, la cual para el Che no es una masa homogénea que siga, acríticamente, al Estado o al líder, sino una masa que debe ser crítica, autocrítica y que debe estar educada para lograr la conciencia, la subjetividad del hombre nuevo. Si esta masa sigue al líder, es porque el último se convierte en el “intérprete” de las necesidades de las masas. El Che parece no dudar de que estas masas conscientes no se subordinarían al Estado revolucionario si la revolución se detuviese o si no interpretase correctamente sus necesidades. Cuando el Estado se equivoca debe rectificar.

Esta idea es central en los planteos pedagógicos de Guevara. La unidad dialéctica entre el individuo y la masa, lo que no hace que el individuo quede aislado en su propio interés individual como en el liberalismo, pero tampoco, como dijimos al comienzo, diluye al individuo en la masa, ni bajo la égida del dirigente ni del Estado.

El Che desarrolla sobre su noción de “individuo”, buscando como dijimos, salir del atolladero teórico que cae o del lado o del individualismo egoísta liberal o de disolver al individuo en el colectivo. Se trata como dijimos, de una dialéctica entre individuo y masa.

El individuo, para el Che tiene doble existencia: ser único y miembro de la comunidad. Para el Che el individuo está en permanente formación y no está terminado, acabado, ya hecho. No está acabado porque el capitalismo lo ha educado y es necesario reeducarlo de otra manera con otros valores.

Proceso pedagógico doble: la sociedad nueva reeduca al individuo y éste a su vez, autocríticamente, se autoeduca todo el tiempo.

Contrariamente a las concepciones burguesas de la revolución, como la concepción jacobina de la revolución francesa de 1789, la revolución cubana no es un punto de ruptura que inaugure automáticamente una nueva era, como un nuevo nacimiento o un año cero. Guevara piensa que durante el proceso de constitución de la nueva sociedad, conviven aún rasgos del capitalismo con los nuevos rasgos comunistas que van surgiendo.

Se trata de educar individuos con conciencia que no se rijan por la mercancía. Pero, mientras las relaciones económicas de intercambio subsistan aún en la nueva sociedad, los elementos del capitalismo estarán presentes lamentablemente. Por lo cual, la labor pedagógica es imprescindible para ir enseñando otro valor voluntario del trabajo que no tenga que ver con vender la fuerza de trabajo como mercancía ni con recibir retribuciones materiales individuales como único motor del trabajo. El trabajo para el Che debe desarrollar la esencia humana y todas las potencialidades individuales al máximo. Esto a la vez se introduce en la dialéctica individuo-masa y enseña a vivir en comunidad de una manera nueva y emancipada.

El Che hace referencia a La ideología alemana, libro de Marx y Engels, de donde algunas interpretaciones deterministas han concluido que según los padres del marxismo, al trasformarse por sus propias contradicciones, la base económica deviene sí o sí revolución. La experiencia leninista de octubre de 1917 en Rusia mostró cómo la revolución puede comenzar por “el eslabón más débil” de la cadena de Estados capitalistas.

El Che plantea otra metáfora y no usa la del eslabón más débil de la cadena, sino la un árbol imperialista del cual se “desgajan” algunos países que no son los más desarrollados. A su vez, Guevara sigue pensando que son los movimientos, las luchas, las que provocan revoluciones. Por eso defendía el foquismo frente al determinismo en que habían caído los marxismos economicistas.

A la vez, la revolución modifica la economía y para eso se debe educar en la técnica. El estímulo debe ser más bien moral y no material. Y la sociedad nueva debe volverse una escuela de estos nuevos valores.

Lectura similar a la de Gramsci y a la de Althusser. El Estado capitalista no sólo es un Aparato de coacción y violencia sino que educa a la gente con sus aparatos ideológicos, creando consenso en la sociedad civil. Las trincheras en la superestructura, la cultura, la educación, son fundamentales para llevar a cabo la lucha y acercarla a buen puerto.

El Estado educa a su pueblo a través primero de la vanguardia que ya ha obtenido su grado de consciencia. Luego el pueblo educado recibe cierta presión por parte del Estado para que continúe formándose en estos ideales y el sujeto educado a la vez presiona a otros a que hagan lo mismo. Lo importante es que al final del camino no hay ninguna promesa de recompensa individual, sino que sólo se vislumbra la nueva sociedad prefigurada en la educación.

Interesante recuperación del tema marxista-leninista de la dictadura del proletariado. Presente en la famosa carta de Marx que cita Lenin pero también en la Crítica del programa de Gotha de Marx y en Estado y revolución de Lenin. Para Guevara, la dictadura del proletariado no es solo sobre la clase antes dominante que perdió el poder, sino sobre la clase que ascendió al poder. La dictadura del Estado sobre los individuos para que se eduquen, pero la dictadura individual de cada uno sobre su propia consciencia.

Esto es principal porque el Che nunca se despegó de esta concepción que busca la emancipación como el joven Marx humanista. En esto se diferencia de las experiencias soviéticas, las cuales en su búsqueda de productividad no cambiaron la condición alienante del trabajador, sino que la mantuvieron intacta y hasta la intensificaron.

Aunque la emancipación total y el grado de educación no sea aun el óptimo, de todos modos, en este período de construcción del socialismo este hombre aún en formación es mucho más completo y libre que el sujeto capitalista.

Como dijimos se nota en el Che la influencia de los Manuscritos juveniles de Marx y del marxismo occidental, que en la época en que él vivía, era muy famosa en su versión existencialista y humanista. La emancipación se logrará cuando el sujeto, mediante una educación ideológica y tecnológica, trabaje libre del capital y de la mercancía, realizando en el trabajo su esencia humana y apropiándose de la naturaleza que le aparecía fetichizada. El hombre deja de ser mercancía porque deja de vender su fuerza de trabajo como una mercancía más. El trasfondo de esto está en El Capital de Marx. Desarticulando la fetichización capitalista de la mercancía de la que hablaba Marx en el capítulo 4.

Guevara recupera, para el trabajador, la esencia subjetiva del objeto de trabajo, del producto. El producto no es algo externo que se vuelve sujeto, sino que el obrero libre, ve que el trabajo es el espejo de él mismo, su propia creación y su propia esencia humana. El trabajo voluntario deberá ser realizado como deber social, saliendo de la lógica mercantil.

Aquí, el Che parece decir que Marx postula un cambio puro entre un sistema y otro. La dictadura del proletariado es asunto más profundo para Guevara, debido a que no se da un corte abrupto que separe dos momentos, dos sistemas puros, sino que el socialismo está impregnado al principio de relaciones capitalistas.