El riesgo de ser homosexual en la Argentina de la posdictadura

Mabel Bellucci*

El 23 de mayo de 1984 la revista Siete Días, XV, n.° 883, salía a la calle con una edición que logró romper el manto de silencio en torno a la persecución y discriminación de los homosexuales. Julio Sierra- escritor, ensayista, traductor, columnista de radio y licenciado en Filosofía, además de haber sido periodista independiente, redactor y editor free lance de una serie de importantes revistas (Libros Elegidos, Somos, Para Ti, Noticias, Gente y Playboy)- fue el que propuso la idea de lanzar un explosivo semejante. La redacción aceptó sin chistar. El tímido artículo fue creciendo hasta convertirse en la investigación central de diez páginas y, por último, en la portada, bajo el título “El riesgo de ser homosexual en la Argentina”, capítulo central de la visibilidad en el Río de la Plata.

La ilustración estuvo a cargo del dibujante y diseñador gráfico, Martín Kovensky, quien comenzó su recorrido en Argentina al participar en la muestra colectiva que en 1985 Liliana Maresca organizó en un Laverap en un barrio de la Capital Federal. El copete del artículo de investigación anticipaba cuáles serían los nudos a desentrañar, o bien, las preocupaciones centrales a explorar: 

“El mundo de los homosexuales en Buenos Aires sigue siendo un mundo misterioso. En los últimos tiempos se han hecho más evidentes. Siete Días investigó cómo viven y cuáles son los peligros que corren. Los prejuicios sociales, los edictos policiales, los boliches gay, las parejas: todo un estilo de vida que descubrimos para usted”.

De acuerdo con los comentarios del diario La Razón (21 de octubre de 1984): 

Siete Días se atrevió a repetir lo que Times hiciera en 1969. Pusieron en su tapa a dos gays que figuraron con cara, nombre y apellido”. 

En Buenos Aires todo se cumplió al pie de la letra tal como aconteció en Estados Unidos. Aparecieron las caras de ellos dos, sus nombres y sus respectivas afiliaciones a la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y, en particular, Carlos Jáuregui la presidía. Se supo que, a través de José Luis Delfino1, Sierra logró contactarse con la mayoría de los entrevistados. Así, fue como conoció Raúl Soria y a Jáuregui2. Según la cronología oficial de la CHA, al momento de esta foto, Soria había sido expulsado de la asociación por manifestaciones antisemitas. Además, se cuestionaba el haber aceptado la candidatura como tercer diputado por la provincia de Buenos Aires por el Partido Humanista. Al respecto, apareció una carta del Grupo Nosotros que presentaba fundamentos para su expulsión de la organización.

En una entrevista que le hicimos junto a Martín De Grazia (septiembre de 2008) Sierra, reconstruyó con cierta naturalidad los entretelones de aquel hito periodístico: 

“Era una situación de efervescencia, donde todos nos sentíamos muy parte de lo que estaba pasando en esa época. En esa atmósfera, Siete Días, que fue una revista de gran tirada, buscaba esos temas de euforia, de libertades. Significaba recuperar la democracia para distintos sectores, para distintos medios: aparecían los temas de la mujer, de cómo modificar la educación y en esa aparición estaba la CHA que ya tenía una presencia visible. Fue una investigación que me llevó varias semanas. La mayoría de ellos no quiso foto por eso está ilustrada con dibujos y muchos usaron seudónimos o siglas. Y los únicos que aceptaron fueron estos dos muchachitos que eran parte de la CHA, que posaron como si fueran pareja, cosa que no eran. Además, se eligieron por cuestiones estéticas: uno rubio y el otro morochito. Fue la primera tapa en Argentina que muestra a dos gays abrazados. La misma no estaba desligada de la nota, ambas estaban totalmente conectadas. Al margen de los tiempos en que eso se hizo, la mayoría de los testimonios –diría casi todos– que se manejaron allí fueron conseguidos por estos chicos. Ellos estuvieron al tanto de toda la investigación. Tuve un contacto permanente para ir con las cosas justas. Fue armada la tapa, esta puesta en escena en donde ellos siempre participaron. Evidentemente, en las redacciones de diarios y revistas se sabía de las razias policiales. Siempre se hacía una razia en un boliche por algún motivo. Era habitual que detuvieran a las personas sin una razón específica. No hay que leerlas como una persecución organizada. Que a la policía no le gustaba que hubiese boliches gays, eso era otra cosa. Esas razias no se vivieron como una persecución como sí se habían vivido persecuciones hacía menos de un año. Por ejemplo, para los políticos de entonces, los edictos policiales eran un hecho de la realidad y no había que modificarlos hasta que se demostrara su carácter ilegal. Muchas de las cosas que se aceptaron en ese momento ahora serían inaceptables”. 

Esta nota vino a significar un ícono gráfico del destape porteño y además representó la primera ocasión en la historia de los medios masivos de comunicación argentinos en la que un activista gay se mostró públicamente, con nombre y rostro, sin ocultarse. Asimismo, de haber sido la primera acción pública de la CHA. Pese a ello, para Julio Sierra no constituía una agitación política. Es más: él la definió como un hecho periodístico que respondía a un clima de efervescencia de la coyuntura, pero no un hecho estrictamente político que respondía a ese clima de efervescencia. Y aclaraba: “En ese entusiasmo se podían ver distintos aspectos de esa libertad recuperada”. 

No obstante, Martín De Grazia en su texto “Hacia una política de la memoria colectiva” dispone de una lectura más aguda, por cierto, en torno a este acontecimiento:

“Esa foto involucra una acción política de primer orden, porque introdujo algo nuevo e imprevisto en la sociedad argentina: la política del darse a conocer, la llamó Carlos Jáuregui. Y es un dato poco relevante que la foto haya sido solicitada con fines comerciales y hasta amarillistas. La visibilidad desafiante de los fotografiados que asumen el riesgo incalculable de la reproducción seriada de su propia imagen pone las circunstancias editoriales al servicio de lo político del acto: un acto de libertad en que se revela lo que uno es a través de un gesto inesperado, inadecuado para la conformidad social, capaz de interpelar no solo a quienes les está destinado ese mensaje. Para estos dos activistas esa foto lleva la sentencia de lo irreversible: el ya no hay vuelta atrás”3.

Tiempo después, (29 de enero de 1992) le realizaron a Jáuregui un reportaje bajo el ostentoso título “Homosexualidad y Medios de Comunicación.” Se llevó a cabo en su casa. Estaba escrita a máquina, tipeada con tachaduras y borrones y sin autoría. Cabe suponer que haya sido un joven estudiante el que lo entrevistaba en nombre de la cátedra Metodología de las Ciencias Sociales UBA, a cargo del profesor uruguayo Alfredo Errandonea, y él con entusiasmo respondía lo siguiente:

“Esa tapa (Siete Días) fue una especie de boom y hubo una cantidad de comentarios en la radio, incluso, la edición de la revista se agotó. Lo lindo fue que el artículo no habló de nosotros sino de la CHA. Nosotros no pedimos cartel lo que queríamos era cartel para la institución”4.

Años más tarde, Sierra encontró esa portada colgada como un póster en un boliche gay de California. Aún, relacionaban su nombre con la célebre tapa de Siete Días que inició el recorrido del destape gay en los medios de comunicación gráficos durante la postdictadura en la Argentina. 

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* Archivista, ensayista y activista feminista queer. Autora de Orgullo. Una biografía política de carlos Jáuregui, Marea Editorial, 2026. El libro se presentará el 20 de agosto de 2026 a las 18 horas en el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI), Rodríguez Peña 356, CABA.


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Notas:

  1. Fue un personaje clave de los inicios del activismo gay en los años 80 en Buenos Aires. Creó, a principios de 1984, la mítica disco gay Contramano. Allí se convocó a la primera asamblea que fundó y dio nombre a la Comunidad Homosexual Argentina.  ↩︎
  2. Carlos nació en La Plata, 22 de septiembre de 1957 y murió en Buenos Aires, 20 de agosto de 1996. Fue el primer presidente de la Comunidad Homosexual Argentina entre 1984 y 1987  ↩︎
  3. De Grazia, Martín, “Hacia una política de la memoria colectiva”, en Gustavo Pecoraro (comp.), Acá Estamos: Carlos Jáuregui, sexualidad y política en la Argentina, Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2016,p. 53. Disponible en: https://biblioteca.legislatura.gob.ar/pdf/GeneroFeminismo/035974_D.pdf ↩︎
  4. Esta entrevista fue proporcionada por Juan Queiroz de su colección “Archivos Desvíados”. ↩︎