|Por Ailín Colombo y Agustina Machiavello

Si hablamos de deudas, la Ley de Humedales es definitivamente una pendiente. El pasado 21 de diciembre el proyecto perdió estado parlamentario por tercera vez. Teniendo en cuenta que el 21% de la superficie de Argentina está ocupada por humedales, es una demanda de hace más de 10 años y todavía no hay garantías de protección de estos ecosistemas: ¿Qué pasa con la Ley de Humedales?

En el  2013 y el 2018, se trataron proyectos similares, se logró media sanción en Senado y terminaron cajoneados y en la nada. El diciembre pasado después de la pérdida de estado parlamentario se esperaba poder ponerlo en agenda para realizar un plenario, y tratarlo antes del 31 pero eso no sucedió. Ahora la única esperanza para no empezar de cero es la posibilidad de que se trate en sesiones extraordinarias de verano.

Entre las sequías que afectan a gran parte de nuestro territorio, los incendios simultáneos y otros desastres naturales, se tenía la ilusión de que esta deuda ambiental se saldaría antes de que termine el 2021. En definitiva el llamado triple lobby -minero, inmobiliario y agroindustrial- logró penetrar, puesto que el proyecto volvió a quedar trabado en la Comisión de Agricultura y Ganadería, uno de los tres sectores en contra de una ley que podría limitar sus actividades.

Fotografía por Antonella Giuso

Durante el año pasado se realizaron numerosas manifestaciones donde organizaciones y distintos movimientos sociales impusaban el tratamiento y la aprobación de la ley. Además de muchas acciones virtuales como twitazos organizados con la consigna #LeyDeHumedalesYa. De hecho se llegó a confeccionar un documento que firmaron más de 380 espacios para agilizar la agenda en el congreso.

Hoy en día la realidad es que depende de la decisión de Alberto Fernández de convocar sesiones extraordinarias en enero o febrero e incluir en el temario el tratamiento del proyecto, de otra manera se cae y hay que volver a empezar. Se espera en los próximos días que se haga este anuncio para permitirle a los y las legisladoras seguir sesionando en verano. Otra de las leyes que perdió estado parlamentario y está en riesgo es la Ley de HIV.

Tres puntos fundamentales de la ley


Los ejes principales del proyecto ley son la promoción de la conservación de los humedales y su biodiversidad - detallado en el artículo 3 - para garantizar los servicios ambientales o ecosistémicos que brindan. Además hace énfasis en la reparación y prevención de los daños realizados en las áreas. Por otro lado, fomenta la federalización de la gestión ya que, en el artículo 11, establece que cada jurisdicción llevará a cabo la aplicación de manera que medirán el impacto ambiental de las actividad a realizar en el humedal priorizando aquellas que sean “recuperables y sostenibles y garanticen el mantenimiento de su integridad.

El proyecto “sustenta su financiación mediante la creación de un Fondo con afectación específica para dicha tarea, en miras de garantizar el ordenamiento territorial, el inventario, la protección y recuperación, el desarrollo de líneas de investigación, asistencia a las autoridades locales para garantizar el control y conservación de los ecosistemas, entre otras cosas”, cuestión importante debido que se establece la disponibilidad de recursos y los fines que cada jurisdicción puede darles.

¿Por qué es importante proteger los humedales?


Se estima que durante el 2020 se quemaron en el Delta del Paraná más de medio millón de hectáreas de humedales y se especula sobre la intencionalidad de los mismos promovidos por la especulación inmobiliaria y el agronegocio. En todo el 2021 los incendios también fueron una problemática imperante. Los últimos focos comenzaron en diciembre pasado y aún hay 11 provincias ardiendo.

Los humedales son áreas que permanecen en condiciones de inundación o con suelo saturado con agua durante períodos considerables de tiempo. Según el artículo 5 del proyecto de ley, brindan una serie de “servicios ecosistémicos”, es decir, procesos naturales  que un ecosistema ofrece al desarrollo de la vida humana.  Los humedales son un gran aportador de beneficios en este sentido.

Entre los servicios más importantes se encuentran el aporte a la biodiversidad, la provisión de agua segura de forma permanente u ocasional así como el filtrado de contaminantes y retención de nutrientes; evitan inundaciones, ya que amortiguan excedentes hídricos; regulan la carga y descarda de acuíferos; entre otros beneficios. En síntesis, proteger los humedales es proteger la vida.