"Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar. No quieren mandar a sus hijos a la batalla. Me dicen que enviaran a tres sirvientes por cada hijo, solo para no tener que pagar las multas. Que a ellos no les importa seguir siendo una colonia. Sus hijos quedan en sus casas, gordos y cómodos... Un día se sabrá que nuestra patria fue liberada por los pobres, y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros, que ya no volverán a ser esclavos de nadie".


En el 170° aniversario de su fallecimiento, recordamos las palabras de José de San Martín a propósito del reclutamiento para cruzar Los Andes y desarrollar su gran estrategia de enfrentar al Imperio Español por Chile para luego avanzar por mar hasta Perú. En Guayaquil, actual Ecuador, acordará con Simón Bolívar, el otro gran libertador de nuestra América, cederle su ejército para que este termine de derrotar a los realistas.

Las palabras de San Martín le quita el brillo a la estatua y la llena de barro, reconoce en la guerra de la independencia el papel de los sectores populares tantas veces ocultado por la historia oficial. El mismo protagonismo de las manos que revuelven las ollas populares que dan de comer en esta guerra contra el enemigo invisible a 12 millones de compatriotas y del que los grandes medios no quieren hablar. Algún día se sabrá, mi General.